Rodrigo Cuevas: “También puede haber romanticismo, amor y cortejo en una relación espontánea”

Entrevista Rodrigo Cuevas

“¿Conoces a este tipo?”, me dijo una compañera de trabajo enviándome un vídeo. Y si ella, amante de la danza, la cultura y de casi todo lo bueno que hay en la vida, lo consideraba “el artista más completo que hay ahora mismo”, joder, aquello tenía que verlo. Y ahí estaba, una mezcla de folclórica cabaretera underground con liguero y madreñas entonando con un chorro de voz un cantar tradicional asturiano que al llegar al estribillo viraba sorprendentemente al son del temazo noventero ‘Ritmo de la noche’. ¿Pero qué fantasía era aquello? Y más importante aún, ¿sería un destello de genialidad efímero? Aquel Rodrigo Cuevas demostraba pasión por sus raíces, audacia, originalidad, y un desparpajo alejado de cualquier prejuicio que irremediablemente fascinaba. Y por supuesto, humor y sexualidad, o sensualidad, que no es lo mismo pero se parece.

De aquel ‘Prince of Verdiciu’, que por cierto no fue su primer trabajo, hace ya cinco años. Un lustro de puro arte en el que ha compuesto, producido, bailado, y girado con distintos espectáculos que siempre cuelgan el cartel de ‘entradas agotadas’. No era fugaz el talento de este ovetense afincado ahora en una aldea de 12 habitantes y que recuerda a la menor ocasión la libertad que mamó en los veranos que pasaba en el pueblo leonés de Rodiezmo con su abuela. Y en su nuevo disco, ‘Manual de cortejo’ (producido por Raül Refree) comprobamos también que no existe solo el Cuevas agitador y burlón, que hay otro más conmovedor y profundo, preocupado por mantener vivo un legado que es de todos (escuchen ‘Rambalín’ y díganme si no se les ponen los pelos como escarpias).

Hay varias preguntas ante las que no duda: ¿provocador o provocativo? “Provocativo”. Y una más peliaguda, ¿te sorprende llegar a tanta gente desde un estilo a veces menospreciado como el folclore? “Lo de que es cosa de viejos es para gente con poca cultura musical. Lo que yo hago no es nada nuevo, no me canso de repetir que toda la vida se ha mezclado el folclore con otros ritmos, ya lo hizo Gardel, Lola Flores, Diamantina Rodríguez… y ahora hay muchísimos músicos jóvenes que lo hacen. ¿Y es interesante que lo mezclemos? Sí, pero no le hace ninguna falta. De por sí ya tiene validez y cumple una función, generar espacios de ocio autosuficientes”.

Volvemos a lo de “provocativo” para rescatar el papel que juega el erotismo en su obra. “Me gusta jugar con ello como se juega en el arte popular, con esa frivolidad que termina ahí”. No obstante, solo hace falta asistir a uno de sus espectáculos para percatarse de la crítica que esconden sus comentarios. No solo la apuesta por recuperar unas raíces a punto de extinguirse, también la necesidad de deconstruirse para ser más felices y desprejuiciados. Y ante lo que parece un repunte de la violencia homófoba sostiene que “aunque es verdad que ahora se da más voz a este tipo de actos, también hay un envalentonamiento de los intolerantes y los fascismos”.

Cuevas, a los que algunos han definido como referente LGTBI del mundo rural, ha realizado el viaje inverso al que realizan muchos otros que huyen del pueblo a las capitales en busca de una libertad que en su casa se les niega. “La realidad de los pueblos ha cambiado muchísimo en los últimos tiempos. El movimiento y el anonimato pueden ser buenos en una época para autoafirmarse, pero no puedes pasar la vida escapando. Lo guay es poder llegar a tu casa y poder ser quien eres. Esa es la revolución”.

Ahora, una pregunta muy ligada a su ‘Manual de cortejo’: ¿las aplicaciones para ligar han terminado con el romanticismo? “Sí, hay mucha gente que tiene una opinión deshumanizada de la revolución sexual. También puede haber romanticismo, amor y cortejo en una relación espontánea”.

Y, para terminar, uno de esos juegos populares (y un poco verdes), tan propios del folclore patrio. ¿Qué piensa Rodrigo si hablamos de fantasías eróticas? “Maravillosas, tienen que estar ahí. Alimentan y te hacen caminar”. ¿Vicio? “Me huele a humo”. ¿Sexting? “¿Es eso de hacer el amor por teléfono?, no me pone mucho, la verdad.” ¿Transexualidad? “Una identidad más”. ¿Porno? “Cuidadín con el porno porque se está convirtiendo en la educación sexual de los guajes y es peligroso”. ¿Masturbación? “Uno de los placeres de la vida.” ¿Rambal? “Libertad”.

Rodrigo Cuevas canta, baila, y emociona. No se lo pierdan.

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