Valérie Tasso: “Si no hay cierto misterio alrededor del sexo no nos erotizará nada”

La Tasso, como la Carrá o la Falacci, tiene la entidad, el carácter y el carisma suficiente para que su apellido vaya precedido por el artículo que te convierte en única. Porque esta francesa que iba para cónsul y acabó siendo la sexóloga de referencia de toda una generación, lo mismo te cita a Berlanga o a Bataille que te desmonta a golpe de ironía los mitos difundidos con ahínco por eslóganes que buscan el like fácil. “La vida no son frases de Paulo Coelho”, dice, y ríe ahora porque primero se ha enfadado. Elegante e indómita, no solo se irrita por la desvirtuación de la sexología, también por la hipocresía que pinta un falso progresismo, la censura selectiva, la falta de criterio, y los discursos que caen en el absurdo de pintar un mundo blanco o negro sin tener en cuenta los matices. Y precisamente ‘matices’ es una de las palabras más repetidas en esta charla. Hablamos, cómo no, del papel que desempeña hoy la juguetería erótica, pero también de la pornografía, de Instagram, de la educación sexual (o de su falta), de la banalización del sexo, del deseo, y de las contradicciones de una sociedad que se cree de vuelta de todo. Brillante y amena, con Valérie Tasso el tiempo pasa volando.

Empezamos por una polémica reciente que nos ha recordado a otra más antigua, porque antes de que Instagram censurara el cartel de la nueva película de Almodóvar ya se eliminó de las marquesinas de todo Madrid el de la película basada en el libro de Tasso ‘Diario de una ninfómana’. “Vamos para atrás”, sostiene, “aunque ha habido un trato de favor. Las redes sociales anulan cuentas todos los días, y si la censura se elimina para unos que se elimine para todos. Por supuesto estoy en contra, lo único positivo que tiene la censura es que incrementa la creatividad, pero a muchos se les llena la boca con el ‘no a la censura’ y te saltan encima si pones algo en contra de lo que se ha establecido de manera normativa. Seamos consecuentes, ¿no estamos tan liberados?”.

Ella, que acuñó en su ‘Antimanual de sexo’ la expresión ‘discurso normativo del sexo’, señala que ahora la moda es hablar sobre lo no normativo. “Hemos pasado de una sociedad muy represiva a una sociedad hipersexualizada, y ambas tienen los mismos defectos, olvidarse de verdad de lo que es el sexo”. Y así llegamos a una de las mentiras que conducen a la frustración. “No hay trece tipos de orgasmos, eso es una tontería. Lo que puede variar es cómo se consigue, puede ser más o menos intenso, pero es uno”.

Así, lamenta que la gente se informe a través de influencers y youtubers olvidando que la sexología es una disciplina muy seria. “Hay que hacer educación sexual y hay que hablar de los prejuicios y de los tabúes, pero cuando banalizas el sexo el morbo desaparece. Hemos olvidado algo fundamental, la sacralidad del sexo, que no tiene nada que ver con un concepto religioso sino con la idea de que ciertas cosas deben quedar en tu jardín secreto. Si no hay cierto misterio alrededor del sexo no nos erotizará nada”. El ejemplo perfecto, explica, es la violencia que nos presentan a diario en la televisión y que al final nos insensibiliza ante el horror. “Estoy viendo que hay gente muy joven que viene a mi consulta porque no disfruta del sexo”.

Tasso es firme, “hay que alimentar el morbo y trabajar el deseo, no aparece por arte de magia”. El deseo, aclara, tiene muchos ciclos y depende de las circunstancias de cada persona, “la buena noticia es que no desaparece jamás”. Menos mal. ¿Y cómo se trabaja? Eso es otra historia, no hay diez pasos infalibles, de nuevo “hay matices, no todo el mundo es igual”. Y precisamente para eso está la sexología.

¿Y las fantasías?, ¿hay buenas y malas?, ¿existen las fantasías prohibidas? “La gente no debe temer a sus fantasías por muy fuertes que sean. Las fantasías no son deseos. Las fantasías responden a qué eres capaz de imaginar y los deseos a qué quieres hacer. Si condenamos los pensamientos nos convertimos en inquisidores y regresamos al ‘pecarás por pensamiento’”. Su explicación no podría ser más clara. “Puedo imaginar para masturbarme que me secuestran, pero ¿eso hace de mí una víctima del heteropatriarcado?”.

“No sirve de nada decir ‘no es no’, si no educamos desde la infancia en el respeto al otro”

Aunque Tasso ya hablaba en 2003 del placer femenino, la sexualidad de las mujeres continuaba escandalizando, avergonzando y en la sombra hasta que de pronto, incluso las cabeceras nacionales se hacían eco de las bondades de los succionadores de clítoris. El cambio es innegable, pero ¿qué papel ha desempeñado en él la juguetería erótica? “Un papel fundamental, a falta de educación reglada en los colegios, la juguetería ha venido a suplir esa carencia”, dice. “Quieren vender algo, eso está claro, pero por ejemplo LELO, la marca de la que soy embajadora, siempre ha apostado por el discurso de gente preparada y siempre tiene detrás un equipo de sexólogos”.

No obstante, Tasso tiene claro el papel que debería jugar la educación sexual en los colegios. “El Ministerio de Sanidad y el de Educación deberían trabajar de la mano en una asignatura de educación sexual. El Ministerio de Igualdad está con el techo de la casa, pero no hay cimientos. No sirve de nada decir ‘no es no’, si no educamos desde la infancia en el respeto al otro, y la educación sexual no es enseñar a poner un preservativo, es una educación afectiva, es hablar de consentimiento, de igualdad, de maltrato”.

¿Y qué influencia puede tener la pornografía en los comportamientos sexuales? “Vamos a dejar el porno en paz y a tener un discurso menos infantilizado. No se puede caer en el reduccionismo. El porno no es responsable de violaciones ni de abusos. ¿Un cuchillo es peligroso? Depende de cómo lo utilices. Con el porno pasa lo mismo, solo es peligroso en mentes enfermas”.

Solo nos queda algo en el tintero, queremos cuatro recomendaciones para un fin de semana perfecto. Y accede. ¿Un vino? “Tiene que ser tinto, un Ribera del Duero". ¿Una canción? “Una pieza clásica de Schubert, Opus 100 Andante con moto". ¿Una película? “Cualquiera de Michael Haneke”. ¿Un libro? “’El erotismo’ de Georges Bataille”. Tomen nota y disfruten de los matices.

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