Hembrismo, la mamarrachada del siglo

Hembrismo, la mamarrachada del siglo

Donde quepa un ‘no sé si somos tontos o nos los hacemos’, no lo dudes, nos lo hacemos. Porque la diputada de Vox que suelta a voz en grito en el Congreso que “la violencia no tiene género”, la gente que habla sin pudor de las denuncias falsas y de que la justicia favorece a las mujeres, y los ofendidos que manifiestan sentirse señalados porque “no todos los hombres son iguales”, y ellos, oiga, no han matado a nadie, saben bien que lo que están diciendo es una soberana estupidez, pero oye, si cuela, mejor. El patriarcado de nuestra cultura y el machismo asentado durante siglos no es algo que esté sujeto a debate, también podemos elucubrar sobre si la tierra es redonda o si la mayonesa engorda, pero vamos, esto no es como los exámenes de test que iban a pillar, aquí solo hay una respuesta correcta.

Si nos hubiesen contado que María Magdalena en lugar de una puta redimida era el apóstol preferido de Cristo, si la madre de Dios hubiera concebido con placer y no por obra y gracia de un extraño encuentro zoofílico, si hubiese sido Ulises el que esperara fielmente a que Penélope regresara de la guerra y Jack el Destripador se llamase Jaqueline y en lugar de descuartizar prostitutas se hubiese ensañado con sus clientes, el mundo sería distinto. Con emperatrices despiadadas quemando Roma, políticas, sátrapas y dictadoras moviendo los hilos del poder, conquistando pueblos, sometiendo, y mujeres que empuñaran la pluma para contárnoslo, quizá serían los hijos varones los educados en el miedo de no volver a casa solos, para que no fueran provocando. Tal vez serían ellos los relegados a las tareas del hogar, los que pasaran de ser propiedad de su madre a serlo de su esposa, los que necesitaran la autorización de una mujer para abrir una cuenta en el banco (sí, señores, esto no es del pleistoceno, pasó antes de ayer). Igual nos hubiésemos partido el culo con los chistes de ‘mi mujer me pega’, serían las mujeres maduras las que piropearan a jovencitos que aún no tienen pelos en los huevos y en las entrevistas de trabajo la jefa les preguntaría a ellos si tienen pensado tener hijos.

En este mundo distópico de ‘lo maté porque era mío’, ‘todos son unos putos menos mi padre y mi hijo’ y ‘a quién le habrá comido ese el coño para estar ahí’, la RAE sí hablaría de hembrismo como la actitud de prepotencia de las mujeres respecto a los hombres. Los hombres se tendrían que unir para explicar al mundo que los están matando, que están cobrando menos, que se los ha invisibilizado, que están hartos de que lleguen las obreras a casa y pregunten automáticamente por su mujer, de que llamen a la oficina preguntando por la jefa, de que hablen por el altavoz del avión y la gente se pregunte por qué está hablando el azafato.

¿Hay violencia contra los hombres? Por supuesto, pero jamás por el hecho de serlo. Igual que no se registran agresiones verbales ni físicas a un heterosexual por besarse con una persona de otro sexo en plena calle. ¿Y los heterosexuales no sufren, acaso no se han denunciado palizas a heterosexuales? Sí, pero no por su orientación sexual. Feminismo no es antónimo de machismo y hembrismo es una mamarrachada inventada por quien siente peligrar sus privilegios. Es jodido perder el poder sustentando en un sistema que te avala. Pero hombre, un poco de sentido del humor, como el que se les pide a ellas ante un inocente chiste, no seas histérico, ¿o necesitas un buen polvo?

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