La tiranía del rosa en el cáncer de mama

En uno de los capítulos más aclamados de ‘Cuéntame cómo pasó’, Merche se somete a una operación por un cáncer de mama sin saber que le van a practicar una mastectomía. Eran los 80, los tratamientos no estaban tan avanzados, la quimioterapia era aún algo experimental y la extirpación de un pecho un estigma, una mutilación de la feminidad, una amputación del atractivo sexual. Contamos esto porque entrar al quirófano pensando que te iban a quitar un bulto y salir sin una teta no era tan raro, "hemos hablado con médicos que trataban el cáncer de mama en aquella época y el criterio general era ocultar al paciente la verdad para no preocuparlo, convirtiendo aquello en una mentira sistemática, con la mejor de las intenciones, por supuesto”, explicó en su momento Curro Royo, guionista de la serie. Tratar a la mujer con paternalismo, como seres incapaces de entender la información médica y de tomar decisiones” no es nada nuevo, como señala en un estudio sobre el tema la investigadora del National Institute of Health Research y de la Universidad de Lancaster, Ana Porroche-Escudero.

Desde los 80 las cosas han cambiado mucho, el lazo rosa y las campañas de concienciación han permitido no solo recaudar fondos para las asociaciones contra el cáncer y para la investigación, también crear un símbolo bajo el que muchas mujeres encuentran amparo, un lugar común entre la solidaridad y la esperanza. Lo malo es que en algún momento los honorables motivos se perdieron de vista, el marketing descubrió que el cáncer rosa vende, es una ‘enfermedad sexy’ en la que están involucrados los pechos de la mujer, su sexualidad. Hace unos años la Liga Nacional de Fútbol Americano se vio involucrada en varios casos de violencia machista, su imagen se tambaleaba. ¿Solución? Ganarse de nuevo el cariño de la población con campañas masivas contra el cáncer de mama.

El cáncer es una mierda. Cierto que ya no es sinónimo de muerte como lo fue en el pasado, que la tasa de supervivencia a 10 años en el caso del cáncer de mama supera ya el 80%, que los tratamientos avanzan y la sensibilización de la población con la enfermedad aumenta, pero sigue siendo arrollador. Cuando te descubres con pavor un bulto en el pecho, cuando te haces las pruebas con la esperanza de que aquello sea solo una bola de grasa o un tumor benigno como mucho, cuando se te aflojan las piernas y se te cae el alma al suelo con el diagnóstico y cuando te tienes que enfrentar a un tratamiento que te deja sin fuerzas, sin pelo y con náuseas permanentes, poco te importa que te repitan ‘el cáncer se cura’ o ‘lo importante es ser positiva’. Que está muy bien, pero si un catarro no se cura con una sonrisa tampoco el cáncer de pecho. Así que no, por mucho que todo se tiña de rosa, que los anuncios y las campañas nos presenten a mujeres con bonitos pañuelos en la cabeza, guapas, maquilladas y rodeadas del apoyo incondicional de su familia, el cáncer no es glamouroso ni alegre, no es un rito de paso, no se cura comiendo verduras ecológicas ni poniéndote rímel y, desde luego, si no lo superas no es porque no hayas sido suficientemente fuerte u optimista, porque te hayas inflado a galletas con aceite de palma en el pasado, o porque tengas problemas sin resolver en tu familia, a pesar de las patochadas que se escuchan por doquier, ni es culpa de una ni una cuestión de actitud.

La mama tiene una connotación psicológica, fisiológica y cultural innegable, pero no dejes que nadie te diga cómo tienes que vivir la enfermedad, no permitas que te vuelvan a preguntar '¿cómo estás?' con la esperanza de que no respondas ‘aterrada’. Ni te lo has buscado ni tienes que ser una superheroína, una guerrera, una luchadora, llora y patalea si te da la gana porque sí, el cáncer apesta. Descubrirlo a tiempo, confiar en la ciencia, dedicar más recursos a la investigación de la enfermedad y al apoyo socioeconómico durante y después de ella, esa es la esperanza. Y aunque tú ya lo sepas a otros se les olvida, somos mucho más que unas tetas.

Con motivo del día mundial de la lucha contra el cáncer de mama que se celebra este 19 de octubre, EroticFeel regalará con cada pedido una fantástica ilustración original del gran ilustrador argentino Matu Santamaría para concienciar sobre la importancia de la autoexploración y explicar paso a paso cómo se realiza.

Si quieres saber más acerca del estupendo trabajo de este ilustrador, este es el sitio: @Matu Santamaría

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