Cómo estimular los testículos: el masaje de testículos definitivo

EroticFeel 11/10/2021

Hablemos de testículos, amigos, porque no solo del pene vive el hombre, o no es pene todo lo que reluce. La sexualidad no se reduce exclusivamente a una parte del cuerpo (qué penilla seria eso, ¿no?). El pene no es una isla en medio de la nada, pero los testículos sí son demasiado a menudo territorio virgen e inexplorado. Si no sabes si tu pareja tiene un testículo, dos, o media docena (juramos que conocemos gente cuya pareja tenía un solo huevo y no lo sabían), algo estás haciendo regular.

Si le preguntamos a cualquier hombre cómo le gusta que le acaricien los testículos responderá que con cariño, y desde luego con cuidado. Nada de torsiones ni estrujones, por favor. Especialmente sensibles, estas glándulas productoras de espermatozoides y recubiertas por el escroto, han sido siempre símbolo de vigor, hombría, agresividad, y demás ‘virtudes’ supuestamente masculinas (dejaremos para otro artículo la historia del médico que creyó haber encontrado la fórmula de la eterna juventud y la potencia sexual a base de trasplantar a los humanos testículos de simios jóvenes. Spoiler: no funciona). Ahora nos centraremos en el intenso y sorprendente placer que pueden procurar si los estimulas como es debido. Recuerda las tres claves: ritmo, intensidad y mimo.

Estimulación manual

Cuenta Paul Auster que en cierta ocasión una mujer se acercó a saludar a James Joyce y, dándole la mano, aseguró no poder creerse estar tocando la mano que había escrito el Ulises. Y era cierto, esa mano había escrito el Ulises, pero también se había masturbado a sí mismo y había reconocido con esmero cada rincón del cuerpo de su mujer. Porque eso es lo fantástico de una mano, que puede hacer millones de cosas. La tuya, por ejemplo, puede bajar por el vientre en una ligera caricia bordeando el pene por las ingles camino a los testículos. Sujétalos ahora con cuidado (no vamos a repetir que todo lo que hagas con los testículos tiene que ser con cuidado).

Para evitar roces bruscos o molestos conviene que utilices lubricante, uno bueno a ser posible. Los más comunes y utilizados son los de agua, pero se absorben tan rápidamente que si tienes pensado dedicar un buen rato al masaje te aconsejamos el uso de una loción de silicona. La mayoría de las de Pjur, además, tienen una textura agradable nada pegajosa y son compatibles con preservativos de látex. Aplícate una generosa cantidad en las manos y vamos a ello.

Toda la piel que rodea los testículos es altamente erógena. Hazle cosquillas, dale golpecitos con la yema de los dedos y vete variando la velocidad y la intensidad fijándote siempre en los gestos de tu pareja.

Y ahora un secretito que no debería serlo, la línea de piel un poquito más oscura que divide el escroto en dos (se llama rafe medio escrotal) y que continúa avanzando a lo largo del perineo hasta el ano, está repleta de terminaciones nerviosas. Si tus dedos húmedos se deslizan hacia arriba y hacia abajo a lo largo de esta línea, lo dejarás sin aliento. ¿Y una forma aún más placentera de estimularla? Con la lengua.

Estimulación oral

Tú también lo haces, no mientas, porque es uno de los errores más comunes a la hora de practicar una felación. Sí, hablamos de centrarte solo en el pene moviendo la boca de arriba hacia abajo, que es efectivo, no decimos que no, pero poco sorprendente, especialmente teniendo en cuenta todo lo que podrías hacer y no haces. Para empezar, ¿qué haces con las manos además de quitarte el pelo de la cara?

Te vamos a dar un par de consejos. Como ya hemos dicho en el punto anterior, las caricias en el rafe escrotal son especialmente placenteras, y si recorres con la lengua esa línea divisoria variando la velocidad y la presión, cantará el aleluya con la voz de una soprano. Prueba también a lamer suavemente toda la superficie testicular variando el ritmo y, por supuesto, nunca es mala idea combinar la estimulación oral con la manual, es decir, utiliza las manos para acariciar el pene cuando estés lamiendo sus testículos y, por supuesto, acaricia o sujeta dulcemente sus testículos mientras realizas la felación.

Ahora una práctica que no es para todos, el ‘teabagging’, que no es otra cosa que meterte, literalmente, los testículos de tu pareja en la boca. Puedes realizar un poco de succión mientras los acaricias con la lengua, a muchos hombres les provoca orgasmos más intensos mientras que otros no encuentran la sensación agradable. ¿La solución? Probar.

Estimulación con juguetes eróticos

La sexualidad es mucho más que la penetración, cualquier parte del cuerpo es susceptible de proporcionarnos un gran placer si la tratamos como se merece, si le prestamos atención y dejamos de centrarnos únicamente en el pene. Porque nadie paga la entrada a Port Aventura para montarse solamente en el Dragon Khan, habrá que echar un vistazo al resto de atracciones y espectáculos, ¿no? La juguetería erótica lo sabe bien, y por eso no hay zona erógena para la que no exista un juguete sexual específico.

Anillos para el pene

Los anillos vibradores para el pene ocupan uno de los puestos más altos en el ‘top ten’ de ventas de cualquier sex shop. Además de potenciar la erección y retrasar la eyaculación, están equipados con un motor cuyas vibraciones no solo se sienten en el pene. La parte más ancha del juguete se puede colocar hacia arriba para estimular el clítoris de tu pareja, en el caso de que se trate de una mujer, o hacia abajo para estimular poderosamente tus testículos.

Estimuladores prostáticos

Los masajeadores de próstata, como el LELO Hugo o el We-Vibe Vector, cuentan con una parte dotada de un segundo motor para estimular simultáneamente los testículos y el perineo. También existen vibradores para el pene, como el Satisfyer Men Wand, que gracias a su diseño no solo estimulan el glande y el tronco del pene, también son muy eficaces a la hora de masajear placenteramente los testículos.

Balas vibradoras

Y aquí uno de nuestros juguetes preferidos, las balas vibradoras. Pequeñas y discretas, son tan versátiles que sirven prácticamente para todo. Prueba esto, coloca su punta sobre el perineo y los testículos y recorre los diferentes patrones e intensidades de vibración recreándote en las sensaciones que produce. Te prometemos que se convertirá en parte de tu repertorio habitual.

Consejos para un increíble masaje de testículos

  • Utiliza siempre un buen lubricante y aplícatelo generosamente en las manos antes de empezar el masaje. Si le vas a dedicar un buen rato apuesta por un lubricante de silicona de Pjur de textura ligera y compatible con preservativos de látex.
  • Ten mucho cuidado, los testículos son especialmente sensibles, tanto al placer como al dolor.
  • Empieza con suaves caricias, ligeros golpecitos con la yema de los dedos, y cosquillas.
  • Dedícales tiempo y presta atención a los gestos de tu pareja para modificar el ritmo y la velocidad de la estimulación.
  • Combina la estimulación manual con la oral y recorre toda su superficie.
  • La línea que divide el escroto y que se llama rafe medio escrotal está repleta de terminaciones nerviosas, acaríciala o pásela la lengua con distintas presiones.
  • Puede ser una fantástica idea jugar con los efectos térmicos utilizando lubricantes de efecto calor y efecto frío. Aquí puedes ver las diferencias.
  • Utiliza una bala vibradora para estimular poderosamente los testículos y el perineo jugando con sus distintos patrones e intensidades.
  • Cuando esté a punto de llegar el orgasmo, baja suavemente los testículos (al llegar el clímax tienden a contraerse y elevarse levemente). Bájalos un poco o cógelos en las manos y elévalos (siempre con mimo y cuidado). El placer y el orgasmo serán mucho más poderosos.

Y ahora que ya lo sabes todo recuerda, no te vuelvas a olvidar de ellos. Ellos no lo harían contigo.

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