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La copa menstrual y el síndrome de shock tóxico: verdades, mentiras y normas básicas

Es posible que lo recuerdes. Hace un tiempo medios de todo el mundo, desde los más prestigiosos a los menos rigurosos, se hicieron eco de la terrible historia de Lauren Wasser, una modelo a la que tuvieron que amputar ambas piernas tras contraer el síndrome del shock tóxico (SST) por el uso de un tampón. Los riesgos aparecen descritos en la caja de estos productos, aunque muchas no nos paremos nunca a leer este tipo de informaciones. Ahora, tras el auge de las copas menstruales como método higiénico alternativo a tampones y compresas, ha pasado lo inevitable. “Registrado un caso en Francia de shock tóxico por una copa menstrual” o “amputan los pies y 18 falanges de las manos a una mujer por un shock tóxico causado por la copa menstrual”. Sensacionalismo, llamadas al pánico y ausencia de rigor informativo aparte, es lógico que los miedos y las dudas corran como la pólvora. ¿Son peligrosas las copas menstruales?, ¿cuál es la manera correcta de utilizar las copas menstruales?, ¿cuánto tiempo se pueden dejar puestas?, ¿cada cuánto hay que lavarlas?, ¿pueden las copas menstruales provocar el síndrome del shock tóxico?

Paso a paso. Lo primero que se debe dejar claro es que el síndrome del shock tóxico no es algo frecuente, afecta a una de cada 100.000 personas (tanto hombres como mujeres), y se debe a una bacteria que, según los expertos, está presente en la piel y las mucosas de alrededor de un 50% de las personas sanas. Según explicaba Belén Viñas, jefa de Ginecología en el Hospital Teresa Herrera de A Coruña, en una entrevista concedida a La Voz de Galicia, “la bacteria solo es patógena en una determinada circunstancia, que puede ser una agresión cutánea o en la mucosa, o una bajada de defensas; pero aunque sean patógenas normalmente causan una infección que se trata de forma local”. La realidad, y según datos de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), es que menos de la mitad de los casos del SST se asocia al uso de tampones, y menos aún, al uso de otros elementos como copas menstruales o diafragmas. De hecho, según señalaban en un exhaustivo reportaje en El País, otros objetos de uso cotidiano, como las lentillas, podrían actuar como factor de riesgo si permanecen más tiempo del recomendado.

Visto esto, queda claro que cualquier objeto externo en contacto con la piel y las mucosas del cuerpo sin seguir los consejos y recomendaciones de uso y de higiene, y en un estado de anticuerpos delicado, podría constituir un riesgo. Un riesgo pequeño, no obstante, ya que la enfermedad tiene unos índices muy bajos de aparición.

Normas básicas de higiene para evitar cualquier complicación con las copas menstruales

En primer lugar, debes elegir cuidadosamente tu copa menstrual. Opta siempre por la silicona de grado médico (ABS). Se trata de una silicona especial creada para el uso en el cuerpo humano, 100% hipoalergénica y biocompatible con los tejidos corporales, que no desprende toxinas ni genera rechazo. Este tipo de silicona no contiene látex, ftalatos ni agentes blanqueantes, y no permite el alojamiento de bacterias en ella.

En segundo lugar, hierve siempre la copa menstrual antes de su primer uso y después de cada ciclo menstrual. Extrae, lava y vuelve a introducir la copa al menos cada 4-8 horas en función de tu flujo menstrual. Es decir, al menos tres veces al día deberás vaciarla e higienizarla antes de volver a colocarla. Como siempre (ya no tendríamos ni que recordarlo), lávate las manos antes y después de manipular tu copa para evitar la transmisión de bacterias. Nunca lleves la copa menstrual puesta más de 12 horas. Te recomendamos que uses la copa menstrual Liebe, fabricada a partir de silicona médica de alta calidad y acompañarla de un esterilizador de copas menstruales

Como ves, las precauciones que debes seguir son sencillas y en la mayoría de los casos basta con aplicar el sentido común. La copa menstrual es el método más económico y el más respetuoso con el medio ambiente y con tu cuerpo. No araña ni seca las paredes vaginales, ayuda a prevenir las infecciones por hongos y el 70% de las mujeres que la han probado la elige como primera opción. En cualquier caso, ante dudas, malestar, o molestias, acude siempre a tu médico.