Anilingus o beso negro

Cómo hacer un anilingus
EroticFeel 3/9/2021

Hay besos púdicos y besos apasionadamente indecentes. Besos de esquimal y de mariposa, besos húmedos y besos castos. Fraternales, de despedida, de cine, besos de judas y besos negros. “Venimos de una cadena de besos”, escribió una vez Juan José Millás. Resulta que el beso con lengua y en la boca es exclusivamente humano. Nuestros labios, gruesos y evertidos, están diseñados para hacerlo, para besar, para chuparlo todo. Es lo natural. No hay, o no debería haber, ninguna parte del cuerpo prohibida, ninguna zona susceptible de no ser besada.

Mal entendido y estigmatizado, el beso negro despierta tanto interés como rechazo. Las búsquedas sobre esta práctica, que ya apareció en su momento en ‘Sexo en Nueva York’, se incrementaron hace unos años tras la escena de ‘Girls’ en la que una de las protagonistas parecía disfrutar, y mucho, de un anilingus recostada sobre la encimera de la cocina. Hay pocas cosas que no sea capaces de conseguir la televisión. De repente, un tema denostado y relegado a las páginas de sexo más hardcore apareció hasta en la versión estadounidense de Vogue.

Sea como sea, atrás ha quedado el temido ‘osculum infame’, ese beso que las brujas y herejes le daban al demonio en el ano como gesto de entrega y sumisión. Y es que Satanás, que sabía más por viejo que por diablo, se pasaba la vida de aquelarre en aquelarre gozando cosa bárbara. Y te diremos algo, todo es cuestión de perspectiva, así que piénsatelo dos veces antes de decirle a alguien que detestas: bésame el culo. Es verdad que no tienes por qué verle la cara, pero siempre es mejor con alguien que te guste.

¿Qué es el beso negro?

Repleto de terminaciones nerviosas, el ano es una de las zonas más erógenas y con mayor potencial para dar placer del cuerpo, y el beso negro, también llamado beso griego, beso polaco, rimming, o beso de colibrí, consiste en estimularlo con la boca. Al igual que en una felación o en un cunnilingus, en el anilingus se utilizan los labios y la lengua para besar, acariciar, chupar, e incluso para introducir la lengua en el ano de tu pareja. Cada uno lo hace a su manera y según sus gustos, por supuesto. La única regla es superar tabúes y miedos y lanzarse (además de una higiene escrupulosa, obviamente).

¿Es seguro practicarlo?

Si estás pensado que puede ser antihigiénico, para nada. Como cualquier otra zona del cuerpo, si se lava adecuadamente, la parte externa del ano no representa ningún problema. Otra cosa es que tu pareja sea como Torrente, es ese caso, deshazte de ella. Ten en cuenta que a través del ano también se pueden contraer infecciones, pero además aquí entran en juego posibles heridas en el recto o en la boca que faciliten el contagio. Para evitar cualquier riesgo la solución, evidentemente, es la protección. Lo fantástico del anilingus es que resulta una manera fantástica y completamente indolora de iniciarse en la estimulación del ano descubriendo a golpe de lametazo todo lo que puede ofrecerte.

Además de la limpieza, en la que haremos todo el hincapié que sea necesario, hay otra regla crucial de cumplimiento obligatorio. Si se está practicando a una mujer, jamás hay que pasar la boca, el pene, o los dedos del ano a la vagina. Para hacerlo, habrá que lavarlos o cambiar el preservativo antes.

¿Qué se necesita para hacer un anilingus?

Ganas, confianza en ti y en tu pareja, y mucha higiene. Una cosa es estar abierto a probar cosas nuevas y otra hacerlo por obligación, si te da asco no lo hagas, no lo disfrutarás.

Protección, lo más importante

Como te decíamos, a través del sexo anal también se pueden contraer infecciones y enfermedades. Para practicar un anilingus de forma segura, y evidentemente siempre que lo hagas con alguien que no sea tu pareja habitual, debes tomar precauciones. Existen cuadrantes de látex similares a un condón y fabricados para este fin concreto. También hay quien opta por cortar un condón y adaptarlo, aunque esto puede resultar más engorroso.

Lubricantes de sabores, la mejor opción

Con la limpieza adecuada no hay ninguna necesidad de disfrazar el olor corporal. No obstante, si es tu primera vez, si a pesar de haberte lavado con esmero los nervios no desaparecen, o simplemente se te gusta más, utilizar un lubricante de sabor puede ser un gran aliado. La oferta de lubricantes comestibles de sabores es inmensa y, además, puedes aprovechar su aplicación para erotizar la zona con un ligero masaje.

Anilingus paso a paso

  • La higiene es esencial, primero afánate lavando la zona con agua y jabón, nada de una pasada con el chorro de la ducha y listo (y por favor, nada de sustituir el agua y el jabón por toallitas húmedas).
  • Empieza por mimar la zona como se merece acariciando las nalgas pero sin ir directamente al ano.
  • Acércate poco a poco al punto neurálgico masajeando suavemente con las yemas de los dedos los alrededores.
  • Dirige ahora tus dedos al ano frotándolo ligeramente con movimientos circulares.
  • La zona ya está relajada, comienza a besarla y a lamerla con cariño.
  • Pasa la lengua por el perineo, muévela de arriba hacia abajo y combina la estimulación oral con la manual.
  • Incrementa la intensidad de la estimulación y prueba distintos ritmos, movimientos y presiones prestando atención a sus reacciones.

Nuestros consejos si es tu primer anilingus

  • Te recomendamos inspeccionar la zona en solitario. Tócate a solas, descubre lo que te gusta y cómo te gusta.
  • Pide permiso, no vayas a meter la lengua en el culo de nadie de manera inesperada, cualquiera se sobresaltaría.
  • Asegúrate de que ambos estáis listos y de que a los dos os apetece.
  • Mejor líbrate del vello, será más cómoda e higiénico.
  • Comunicaros, aunque esta estimulación es muy placentera, no a todo el mundo le gusta. Preguntad y responded, nada de vergüenzas.
  • Recuerda que la confianza lo es todo, si te tensas también se contraerán tus músculos y la experiencia no será satisfactoria.
  • No pases a la vagina sin lavarte primero, puedes provocar una infección.
  • Y por último, no le beses el culo a nadie que no vaya a querer besarte después.

¡Bon appetit!

Imagen de portada: miniatura del ‘Compendium maleficarum’ de Francesco Mario Aguada (1608)

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