Erika Lust: “No quiero que mis películas muestren abuso, coerción ni pedofilia”

Hay personas que andan y otras que abren camino. Y la directora de cine para adultos Erika Lust es de las segundas, con el mérito añadido de hacerlo en un campo tan antiguo como polémico. El deseo y la razón ni van ni tienen por qué ir de la mano, pero excitarte con algo que te incomoda, que va en contra de lo que eres y de cómo lo eres, es como bailar al ritmo de esa canción que detestas, tus caderas se mueven pero tu cerebro discrepa. Algo así le pasó a esta sueca afincada en Barcelona las primeras veces que vio porno. “Sentí que algo andaba mal en ese tipo de representación, el papel de la mujer se centraba demasiado en complacer al hombre, todo era filmado desde la perspectiva masculina. Sabía que la sexualidad femenina era mucho más que eso”. Desde las pinturas rupestres al palentino románico o al gusto de Catalina la Grande por los ornamentos con motivos genitales, el porno no nació con Pornhub. “Dice mucho de quiénes somos y de cómo vivimos”, explica, “puede ser inspirador, pero primariamente es el resultado de lo que ya somos, como cualquier otro producto cultural”.

Así que frente a una red plagada de vídeos gratuitos y repetitivos que explotan la fórmula de los primeros planos genitales, Lust quiso apostar por un producto que cuidara la imagen y la narrativa. Relaciones sexuales, por supuesto, pero “sexys, divertidas” y que no dejaran lugar a dudas sobre el consentimiento de todos los participantes. “Una de las ideas más dañinas representada en la típica película porno es que solo hay una forma correcta de tener relaciones sexuales. El sexo no es un acto mecánico y creo que faltan películas que retraten la seducción, la química, el juego”.

 “Mucha gente se rio de mí asegurando que mi idea era ridícula, que no había mercado para las mujeres"

Y ya con este pensamiento rodó en 2004 su primer cortometraje, ‘The Good Girl’. Pero ¿funcionaría?, ¿a las mujeres les gusta el porno?, y ¿estarían ellos interesados en un porno alternativo? “Mucha gente se rio de mí asegurando que mi idea era ridícula, que no había mercado para las mujeres. ‘Les pagas a las mujeres para hacer porno, no haces películas para ellas’ decían”. Colgó el corto en su blog y en dos semanas alcanzó los dos millones de descargas.

Hoy, Lust es una de las directoras más importantes del mundo y una de las 100 mujeres más relevantes según la lista elaborada en 2019 por la BBC. Entre sus proyectos encontramos XConfessions, una plataforma colaborativa donde convierte las fantasías anónimas del público en cortometrajes explícitos, Lust Cinema, con series y películas de actores populares y filmes de algunos de los mejores estudios estadounidenses, Else Cinema para quien busque una experiencia erótica más suave, y Lust Zine, una revista que cubre todo tipo de sexo y sexualidades sin censura. Ella hace hincapié en que dentro de la etiqueta ‘porno feminista’ hay una diversidad enorme. “Para mí, se trata de representar el placer de mujeres, hombres y cualquier otra identidad no binaria por igual, sin estereotipos”. Y, aunque sostiene que “el sexismo y la masculinidad tóxica que están presentes en la pornografía convencional no se originan en la industria sino que preexisten en la sociedad”, en su cine hay unas cuantas líneas rojas.

“No quiero que mis películas muestren abuso, coerción ni pedofilia”. Tampoco le gustan las corridas faciales ni el sexo entre hermanastros, “no creo que estas dos cosas sean malas de por sí siempre que sucedan entre dos adultos que consienten, simplemente no pertenecen a mi universo creativo”, explica. “Con mis películas exploro todo tipo de deseos. Creo que la pornografía como medio se puede utilizar de forma positiva o negativa y que es absolutamente posible crear pornografía que no esté arraigada en la explotación y la misoginia. A muchos espectadores el cine alternativo para adultos les ayuda a celebrar su sexualidad y a empoderarse con el sexo de diversas formas”.

Y llega el momento de adentrarse en un tema tan peliagudo como debatido. Los datos están ahí, el porno es tan accesible que según un estudio de 2019 el primer acceso a este tipo de vídeos se produce a los 8 años. Pero ¿tiene que ser una herramienta de educación? “No creo que deba tener esa responsabilidad”, afirma. “Se van a encontrar con esos vídeos, así que en lugar de ignorarlos o prohibirlos, eduquémosles”. Y para poner su granito de arena, Lust ha creado junto a su pareja ‘The Porn Conversation’, una web sin ánimo de lucro donde con la ayuda de expertos ofrece consejos y guías prácticas para que familias y educadores hablen con los jóvenes sobre el sexo a partir de la pornografía. “La pornografía siempre existirá, por lo que brindarles las herramientas para ser conscientes de lo que ven es increíblemente importante”.

Lust está orgullosa de todos sus proyectos, aunque este mes va a lanzar uno muy especial para XConfessions. “’Wash Me’ será la primera película erótica de la historia que quiere concienciar sobre el cáncer de mama y la relación con nuestra sexualidad durante y después de la quimioterapia”. El cortometraje, basado en la experiencia real de la directora Rebecca Stewart, pretende abrir un debate e infundir esperanza. Se podrá ver de forma gratuita registrándose en este enlace y por cada vez que se comparta en redes se donará un euro a la investigación en inmunoterapia del Hospital del Mar en Barcelona, donde Rebecca fue tratada.

“Cada uno de mis filmes cuenta una fase de mi propio recorrido personal en el mundo de la sexualidad humana”. ¿Un consejo? Atrévanse a disfrutar del erotismo a través de sus ojos.

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