¿Sexo en la tercera edad? Todo lo que necesitas saber sobre la sexualidad en adultos mayores

¿Sexo en la tercera edad? Todo lo que necesitas saber sobre la sexualidad en adultos mayores

Los adultos mayores no son seres asexuados. Nos pasa con las personas que se acercan a la edad de nuestros mayores lo mismo que nos pasa con los niños, que los vemos como querubines asexuados, y, sorpresa para nadie, esto no es así, muy probablemente tus padres follan y tus abuelos también. Lo que fue, es. Y un cuerpo que se estremeció de deseo con 20, 30, 40 años, tiembla igual a los 70 aunque esté más arrugado. En el sexo no hay plazos determinados. Así que lo primero a dejar claro con el sexo en la tercera edad debería ser que existe. Y además puede ser fantástico.

¿Qué cambios ocurren en la sexualidad al envejecer?

Somos seres sexuales desde que nacemos hasta que morimos. El deseo y la capacidad para disfrutar del sexo dependen, por supuesto, de nuestra salud física y mental. Una persona enferma y/o con dolores, en el momento en el que se encuentra mal no va a tener ganas, ni con 20 ni con 60 años. Conozco a personas mayores que experimentan menos dolores que yo, que padezco dolores crónicos. En cualquier caso, el cuerpo experimenta una serie de cambios a medida que pasan los años y esto puede interferir o no nuestras relaciones sexuales o transformarlas.

En los hombres

Los hombres cis (recordamos que los hombres cis son aquellos que no son trans, entendemos con esto que tienen pene, testículos…) a nivel general experimentan con el paso de los años un descenso en sus niveles de testosterona y necesitan más tiempo para lograr una erección y para alcanzar el orgasmo. Así, la disfunción eréctil es un problema frecuente en los hombres mayores. Tómalo con calma, en primer lugar, porque emplear más tiempo no tiene por qué ser algo malo y, en segundo lugar, porque sexo ni es ni debería ser sinónimo de penetración. Dejar a un lado el coitocentrismo y expandir nuestra idea de sexo nos permitirá seguir disfrutando de la sexualidad cuando las erecciones ya no sean las mismas. De hecho, yo recomiendo empezar cuanto antes a aprender a tener sexo disfrutón fuera del coitocentrismo, va a enriquecer nuestra sexualidad y nos va a ayudar a tener una sexualidad sana y divertida cuando las erecciones no sean como antes.

En las mujeres

En las mujeres cis mayores, generalmente los niveles de estrógenos tienden a ser menos elevados, disminuye la lubricación natural y la excitación sexual no se produce tan rápido, se requiere más estimulación y más tiempo.

No obstante, el clítoris no envejece ni se gasta por usarlo. El problema que caracteriza a las mujeres de la generación que hoy tiene más de 70 es que la educación recibida ha marcado su manera de vivir el sexo. Muchas mujeres, incluso con varios hijos, desconocen su genitalidad, y algunas nunca han tenido un orgasmo. Mujeres que se han dedicado a la crianza y a complacer a su marido y que no conocen el clítoris. Para ellas, los juguetes y la masturbación son todavía un mundo nuevo por descubrir. El mito de la santa y la puta, de la madre y la guarra, fue tan dañino que a muchas les sigue pesando la idea de que hay ciertas cosas que una mujer de su casa no debe hacer.

Otra problemática común a las mujeres es la falta de intimidad y de un espacio propio. Es habitual que muchas cuiden de sus nietos y continúen estando más para los demás que para ellas mismas.

Beneficios del sexo en la tercera edad

¿Beneficios? Todos. Me he encontrado con personas que temen que la actividad sexual esté reñida con las cardiopatías, pero, a no ser que lo diga tu cardiólogo, no hay ningún problema, los orgasmos no son una sensación fuerte de la que tener que prescindir, especialmente si hablamos de masturbación. Es cierto que algunas prácticas pueden entrañar riesgos, la asfixia erótica o introducir objetos en el ano, pero orgasmar no conlleva ningún peligro y tiene un efecto terapéutico estupendo.

De hecho, el sexo a cualquier edad no solo libera endorfinas, reduce el estrés y mejora la autoestima, también previene enfermedades cardiovasculares, disminuye el riesgo de hipertensión, funciona como analgésico frente al dolor y ayuda a dormir mejor. El sexo en los adultos mayores favorece también la buena salud cerebral mejorando la función cognitiva, reduce el riesgo de cáncer de próstata y algo importantísimo, hace más feliz. Todo son ventajas, vamos.

Prácticas sexuales comunes en la tercera edad

A pesar del estigma que aún rodea el sexo en adultos mayores, los datos demuestran que el deseo no se esfuma con la tarta del sesenta cumpleaños. Según varios estudios, como el realizado por investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos, de Madrid, las prácticas sexuales más comunes en personas mayores de 65 años son las caricias, los besos y abrazos, y el coito vaginal. (Cabe señalar que el mismo estudio también ponía de manifiesto que, de los 2.000 encuestados, el 62,3 % de los hombres y el 37,4 % de las mujeres eran sexualmente activos. La diferencia en el porcentaje es enorme).

Besos y abrazos

Las muestras de afecto e intimidad tienen un efecto positivo a cualquier edad, pero cuando los niveles de estrógenos y testosterona descienden y hay que trabajar más el deseo, son fundamentales. Contribuyen a mejorar la autoestima, refuerzan la confianza y son una manera excelente de excitarse y disfrutar.

Caricias

Las caricias no deberían faltar nunca. Estimulan, despiertan la piel y las terminaciones nerviosas. Son perfectas para comenzar y para acabar, aptas para todos y no requieren un gran esfuerzo físico.

Penetración vaginal

El coito vaginal mantiene su puesto en la lista de prácticas sexuales más comunes en la tercera edad. ¿Sorpresa? El coitocentrismo, es decir, asimilar que una relación sexual completa pasa por la penetración vaginal y otorgar al resto de prácticas un rango de menor importancia, aún prima en nuestra mentalidad. Sin embargo, a partir de cierta edad no siempre será sencillo culminar de esta manera, por no decir que no tiene por qué resultar lo más satisfactorio, de hecho os dejo un dato: las mujeres lesbianas estadísticamente tienen más orgasmos que las heterosexuales. La masturbación, el sexo oral y el uso de juguetes eróticos son fantásticas opciones para llegar al orgasmo.

Consejos para disfrutar del sexo en la tercera edad

Como recomendación, lo primordial sería abandonar el coitocentrismo cuanto antes y descubrir que el sexo es todo un abanico de posibilidades. Trabajar la autoestima y la intimidad, dedicarnos tiempo y desterrar tabúes absurdos resulta también fundamental para disfrutar de nuestro cuerpo, a solas o en pareja. Conviene reconciliarnos con lo que somos en cada momento y no vivir con ansiedad los cambios propios de la edad. Aprovechar hasta el último minuto, ese es el mejor consejo, y si no recuerda la respuesta de Florentino Ariza en ‘El amor en los tiempos del cólera’ cuando Fermina Daza le pregunta hasta cuándo pueden seguir con ese ir y venir del carajo: toda la vida.

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