20 curiosidades (algunas asombrosas) que deberías saber sobre el ano

 | 20 curiosidades (algunas asombrosas) que deberías saber sobre el ano
Sara Martínez 3/3/2022

Ano y recto no son lo mismo. Ano significa anillo, del latín anus, y hablamos de él para referirnos al orificio situado al final del tubo digestivo. El recto, por su parte, es el segmento de tubo digestivo que comienza al final del intestino grueso y termina en el ano.

En su teoría del desarrollo psicosexual, Sigmund Freud denominó ‘fase anal’ a la segunda etapa de la evolución libidinal. Es decir, para el padre del psicoanálisis todos somos seres sexuales desde que nacemos y el desarrollo de nuestra libido pasa por cinco cambios (fase oral, anal, fálica, período de latencia y fase genital). La anal tendría lugar entre el segundo y el tercer año de vida.

Repleto de terminaciones nerviosas, el ano es una de las mayores zonas erógenas del cuerpo y su estimulación no es algo nuevo, es tan antigua como el ser humano.

En el siglo XIX, medir el ano era uno de los métodos para comprobar las acusaciones de sodomía. Según parece, las autoridades iban por ahí gritando ‘¡que le midan el ano!, como la reina roja de Alicia gritaba ‘¡que les corten la cabeza!’. Personajes como el poeta Paul Verlaine, el padre de la computación Alan Turing, o el matemático ganador del Nobel John Forbesh Nash, tuvieron que poner el culo en pompa para que otros examinaran y tomaran las medidas de sus respectivos anos.

Existe una disciplina médica específica que se encarga del ano: la proctología.

También existe una paraciencia llamada rumpología o anomancia que se encarga de predecir el futuro a través de las “33 arrugas y pliegues” del ano. La madre de Silvester Stallone es una de las mayores defensoras de esta técnica.

Las hemorroides son la dolencia o enfermedad rectal más habitual.

No es lo mismo una fisura anal que una fístula anal. Las fístulas pueden aparecer en muchos lugares del cuerpo, son relativamente comunes y se manifiestan normalmente como una hinchazón o bulto. Una fisura anal es un desgarro en el tejido que recubre el ano.

La sodomía, es decir, la penetración anal, es la tercera práctica sexual más extendida del mundo.

Para la Iglesia católica la penetración anal es un acto contra natura y un vicio nefando. ¿Raro? Bueno, la sodomía no fue legal en Estados Unidos hasta 2003.

Se puede estimular el ano con las manos, con la lengua (anilingus) o con juguetes sexuales específicos, y sí, tanto hombre como mujeres pueden alcanzar el orgasmo a través del ano.

Cualquier juguete sexual utilizado para la estimulación anal debe contar con un tope de seguridad para evitar que sea absorbido por el intestino.

Una de las zonas más erógenas de la anatomía masculina es el llamado ‘punto P’. Ubicado al lado de la próstata solo se puede acceder a él a través del ano y los orgasmos que reporta son más intensos que los alcanzados mediante la estimulación del glande del pene.

El ano tiene la capacidad de dilatarse muchísimo, según algunos expertos hasta 15 centímetros (no lo hemos comprobado).

El ‘fisting’ o ‘fist-fucking’ es la práctica sexual que consiste en introducir un puño, total o parcialmente, en el ano o la vagina.

El cáncer de ano es una de las enfermedades menos comunes. Según la Asociación Americana de Cirugía Colorectal, "representa del 1 al 2% aproximadamente de los cánceres gastrointestinales”.

No hay posibilidad de embarazo pero sí se puede contraer alguna enfermedad de transmisión sexual, VIH o hepatitis B a través del ano. Así que sí, para practicar sexo anal seguro hay que usar preservativo.

¿Quieres blanquearte el ano? Se trata de un procedimiento médico estético que se puso de moda hace algunos años y que cuenta con muchos adeptos. La sesión puede rondar los 100 euros y sus efectos se pasarán en un tiempo, ya que el ano, como la cabra, tira al monte e irá recuperando poco a poco su pigmentación normal.

La pera anal fue un instrumento de tortura utilizado por la Inquisición para castigar a los ‘homosexuales pasivos’. Se introducía en el ano del preso y una vez en el interior se abría mediante un tornillo y se expandía al máximo. Además de un gran dolor, en la mayoría de los casos provocaba la muerte.

A las mujeres acusadas de ‘haber sido preñadas por Satanás’ les esperaba un castigo aún peor: la sierra. Colgadas boca abajo, las cortaban desde el ano hasta llegar al vientre.

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