Mitos sobre la masturbación

Haced una prueba. Escribid en Google ‘masturbación y culpa’ y flipad con nosotros. El buscador arroja casi dos millones de resultados sobre el tema: “Cómo masturbarse sin culpa”, “¿Te sientes culpable cuando te masturbas?”, “Masturbación culpable”, “¿Por qué me siento culpable después de masturbarme?”, y así hasta el infinito. Sí, vivimos en el siglo XXI, el porno está al alcance de cualquiera con un teléfono móvil, la educación sexual ha cambiado y existen tiendas específicas donde puedes comprar todo tipo de juguetes para disfrutar de tu cuerpo y alcanzar el orgasmo (para muestra, un botón). Sin embargo, arrastramos miedos sustentados en mitos y en siglos de represión. No queremos señalar a nadie, pero la religión, muchas veces en connivencia con las autoridades y hasta con los médicos, se ha empeñado, Dios sabrá por qué, en que tocarse es pecado. Arder durante toda la eternidad en las llamas del infierno no está mal como amenaza, pero para los que veían la muerte lo suficientemente lejos como para darse una alegría se inventaron otros males más disuasorios: el pelo se te caería de la cabeza y te saldría en las manos mientras tu cara se llenaba de granos y tus ojos dejaban de contemplar el mundo.

Los médicos, como hemos dicho, no se cortaban a la hora de avalar este discurso, hablando de perturbaciones cardíacas, debilidad espinal, tisis pulmonar, epilepsia, afecciones cerebrales, y hasta un modo especial de sífilis. Todo como consecuencia de darse al peor de los vicios (con permiso del sexo anal, claro, eso ya era el acabose). El padre García Fígar, conocido censor franquista, atribuyó a masturbarse todos los males que se le vinieron a la mente en ese momento. “Desnutrición orgánica. Debilidad corporal. Anemia general. Caries dentales. Flojera en las piernas. Sudor en las manos. Opresión grande en el pecho. Dolor de espalda y nuca. Pereza y desgana para el trabajo y hasta imposibilidad de realizarlo. Acortamiento de la vida sexual, imposible de rescatar más tarde. Pérdida de atracción para el sexo contrario y repugnancia al matrimonio. Esterilidad espermatozoica. Retentiva nula. Oscuridad en el entendimiento. Obsesiones y desvaríos. Voluntad débil. Incapacidad para el sacrificio. Aficiones animales”. Ahí es nada. Cualquier cosa que te pasara, desde un dolor de muelas a un esguince lo podías achacar a tocarte con ansia los genitales.

Enseñar a odiar el propio cuerpo era la clave. El placer sexual estaba únicamente reservado para la procreación dentro del matrimonio, y tu cuerpo, tan frágil, se empeñaba en excitarse. Era el enemigo. De esa lucha entre la naturaleza y la (mala) educación nace la culpa, y para respaldar la culpa decenas de mentiras, que ya te adelantamos, la ciencia y la medicina actual se han encargado de refutar.

¿Cuáles son las mentiras más populares sobre la masturbación?

Si habéis llegado hasta aquí igual habéis caído en el error de pensar que las mentiras sobre la masturbación son cosa del pasado. ¡Ay, bendita inocencia! Nada más lejos de la realidad. Aún hoy, páginas de divulgación católica se encargan de adoctrinar asegurando cosas como: “la práctica habitual de la masturbación conduce a graves desequilibrios nerviosos”, “el vicio de la masturbación es causa de muchos fracasos en los estudios y en el deporte”, “el vicio de la masturbación lleva a la eyaculación precoz en el matrimonio” y, la más peligrosa, “la masturbación puede llevar a perder la fe”. Pero ¿cuáles son las mentiras más populares sobre la masturbación? ¿Cuáles son esos mitos que todos hemos oído en alguna ocasión?

La masturbación engorda

No sabemos de dónde ha salido esta afirmación, pero lo cierto es que la masturbación no tiene ningún efecto considerable en el peso. Ni engorda ni adelgaza, ya que el ejercicio que implica es mínimo y, a no ser que la practiques haciendo el pino puente y luego vayas a echar unas carreras, tu peso se quedará tal como está.

La masturbación provoca acné

Esta es una de nuestras preferidas. ¿Por qué triunfó? Porque pretendía disuadir a los adolescentes de practicar la masturbación y los adolescentes suelen tener granos. Así, esa espinilla de cabeza blanca se convertía en la prueba incontestable de tu pecado. La realidad es que los granos aparecen en la pubertad por los cambios en los niveles hormonales y, aunque la masturbación puede incrementar temporalmente los niveles de testosterona, no es un incremento suficiente como para que repercuta en la piel. Así que no, la masturbación no provoca acné; de hecho, reduce el estrés, tiene efectos antinflamatorios y mejora la salud de la piel.

La masturbación causa eyaculación precoz

Dejémoslo claro desde la primera línea, la masturbación no causa eyaculación precoz. Lo que sí es cierto es que muchos adolescentes llevados por la educación, la culpa o el miedo a que los pillen, aprenden a masturbarse para terminar y eyacular lo antes posible. Es decir, la eyaculación rápida es una respuesta aprendida que se puede modificar y que, en todo caso, tendría su raíz en la educación sexual. Si asumes desde la adolescencia que la masturbación es natural y tienes tus momentos de intimidad para practicarla, tu cuerpo no aprenderá a eyacular deprisa para que tu madre no te pille con las manos en la masa.

La masturbación alarga el pene

Esta leyenda tiene varias versiones, desde que la masturbación alarga el pene hasta que lo encoje o lo curva. Nada de esto es cierto. Para bien o para mal, la masturbación no tiene ningún efecto en el tamaño del pene.

La masturbación provoca caída de pelo

Otra falacia con solera. Los expertos en salud capilar responden. “La caída del cabello se produce por un alto nivel de dihidrotestosterona (DHT), mientras que los actos sexuales están motivados por la testosterona. Ambas son hormonas sexuales masculinas, pero son distintas. Una persona puede tener los niveles de DHT altos y bajos los de la testosterona, y viceversa”. Así que no, la masturbación no tiene nada que ver con la caída del pelo.

La masturbación está relacionada con la infertilidad

De nuevo nos remitimos a las palabras de los expertos. Jesús E. Rodríguez, director del Instituto Sexológico Murciano, asegura que “no hay evidencia científica que señale que masturbarse afecte negativamente a la fertilidad”. De hecho, y según la sexóloga y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid Ruth González Ousset, “cuando un hombre está intentando ser padre, lo recomendable es que no abandone la masturbación y lo óptimo es que lo haga cada dos o tres días para renovar el esperma y aumentar las posibilidades de tener hijos”. Dicho queda.

Lo único cierto es que la masturbación es natural, saludable y placentera, y que ni médicos ni científicos han podido concluir que tenga ningún efecto negativo sobre la salud, del cuerpo, eso sí; el alma depende de a quién se la confíes.

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