Iroha Zen: ceremonia del té o juego del placer

Reformulemos la pregunta clásica, ¿qué te llevarías a una isla desierta? por, ¿qué vibrador te llevarías tú a una isla desierta? Y solo puedes elegir uno, que nos conocemos. Cierto, es una pregunta complicada. La oferta (gracias al cielo) es increíble. Vibradores clásicos, a control remoto (que, a decir verdad, en una isla en la que vas a estar sola ¿para qué?), vibradores pequeñitos con formas nada sexuales, balas, succionadores de clítoris, conejitos rampantes… ¿Cómo elegir? Pues ¡tatatachán! Tenemos un finalista y, cómo no, tenía que ser de Iroha, la marca nipona de Tenga hecha por y para mujeres. Sus juguetes eróticos, tan elegantes, tan innovadores, tan libres y tan monos, nos han conquistado. Iroha cree que el placer corporal debería ser considerado un pilar básico para mantener una buena salud (no podríamos estar más de acuerdo con la premisa) y se han puesto manos a la obra para crear juguetes que también son puro arte, tan bonitos y sofisticados que podrías colocarlos encima de la tele.

La liturgia del placer pausado

Para los japoneses, la ceremonia de té es tan importante que se enseña en las universidades como medio para hacer la vida cotidiana más agradable y para mejorar las relaciones humanas. (¿Y ahora por qué me hablan del té? Tiene una explicación, lo juramos). Su liturgia requiere años de práctica y aprendizaje para poder acometerse de la manera más perfecta, algo difícil de encajar en nuestras atolondradas vidas occidentales. Y aquí es donde aparece el Iroha Zen, inspirado en el placer lento y delicado de la ceremonia de té para que nos deleitemos en un juego suave, sin prisas, disfrutando de algo tan básico como el placer que nos proporciona nuestro propio cuerpo. Como hemos dicho, perfecto para una isla desierta, no querrás que aparezca nadie con ganas de rescatarte y fastidiarte el día.

Podrás elegir entre tres tonalidades basadas en las tres variedades de infusiones japonesas: hanacha o té de flores (rosa), matcha (verde), y yuzucha o té de cítricos (naranja). Su forma, que recuerda a uno de los utensilios clave en la ceremonia, los chasen o batidores de bambú, no obedece únicamente a motivos estéticos. Alargado y muy fácil de sujetar, su diseño estriado está pensado para proporcionarte grandes momentos (no grites muy alto, a ver si vas a molestar a los de la isla de al lado). Toca, gira y juega para experimentar distintas sensaciones. ¿Y quieres un consejo? No te limites a introducirlo en la vagina, masajea la parte externa de la vagina y el clítoris y una vez dentro prueba a girarlo para que el placer sea más intenso.

¿Nos damos un baño? ¡Claro!

Con una textura suave y agradable gracias a la exclusiva silicona soft touch de Iroha, el Iroha Zen es totalmente resistente al agua. Hazte con un buen cargamento de pilas, porque, aunque tiene una autonomía de 4 horas a máxima potencia, lo vas a querer utilizar mucho más tiempo. ¡Recuerda que estás en una isla y no hay un super debajo! Y ahora lo más importante, ¿cómo funciona? No puede ser más sencillo, tiene un botón en la base, púlsalo para encenderlo, para apagarlo, y para cambiar de modo de vibración. Puedes elegir entre la más suave y lenta, una vibración de intensidad media, una fuerte y rápida y un sorprendente patrón rítmico de pulsaciones.

Redescubre tu cuerpo

Ya sabes, un cepillo de dientes, un buen libro (y sobre todo gordo, que no sabes cuánto tiempo vas a estar allí solita) y tu Iroha Zen. Redescubre con calma tu cuerpo, conócelo y disfrútalo, como si de una ceremonia ritual se tratara. Sin prisas, regodeándote, ¿qué puede haber mejor? Si que te inviten a la ceremonia del té es un gran honor, deleitarse en tu cuerpo no debe quedarse atrás. ¿Cuánto placer puedes soportar?